Milagro, cuidado y confianza: El Papa da tres claves       para tratar al enfermo

Milagro, cuidado y confianza: El Papa da tres claves para tratar al enfermo

El Papa Francisco ha recibido en audiencia a los participantes del IV Seminario sobre Ética en Gestión de la Salud, que tiene lugar en el Vaticano del 1 al 5 de octubre de 2018.

El Seminario de Ética se organiza, para afrontar temas del ámbito de la salud que tienen gran relieve en la sociedad, desde una reflexión ética basada en el Magisterio de la Iglesia.

Se realiza un extracto del discurso realizado por el Santo Padre: El mundo de la salud en general, y particularmente en América Latina, vive una época marcada por la crisis económica; y puede hacernos caer en el desaliento en el acceso a las terapias y medicinas más adecuadas. Pero el cuidado de los hermanos abre nuestro corazón para acoger un don maravilloso. En este contexto les propongo tres palabras, para la reflexión: milagro, cuidado y confianza. 

Los responsables de las instituciones asistenciales me dirán, con razón, que no se pueden hacer milagros. Sin embargo, un milagro no es hacer lo imposible; el milagro es encontrar en el enfermo, en el desamparado que tenemos delante, a un hermano. Estamos llamados a reconocer en el receptor de las prestaciones el inmenso valor de su dignidad como ser humano, como hijo de Dios y además, dará paso a un cambio interior y de mentalidad en nosotros y en la sociedad. 

La segunda palabra es cuidado. Curar a los enfermos no es simplemente la aplicación de medicamentos o terapias apropiadas. Ni siquiera su sentido se limita a buscar el restablecimiento de la salud. El verbo latino “curare” quiere decir: atender, preocuparse, cuidar, hacerse responsable del otro, del hermano. De eso tendríamos que aprender mucho los “curas”, pues para eso nos llama Dios. Los curas estamos para cuidar, curar. 

Esa disposición del agente de ´Pastoral de la Salud es importante en todos los casos, pero tal vez se percibe con mayor intensidad en los cuidados paliativos. Estamos viviendo casi a nivel universal una fuerte tendencia a la legalización de la eutanasia. Sabemos que cuando se hace un acompañamiento humano sereno y participativo, el paciente crónico grave o el enfermo en fase terminal percibe esta solicitud. Incluso en esas duras circunstancias, si la persona se siente amada, respetada, aceptada, la sombra negativa de la eutanasia desaparece o se hace casi inexistente, pues el valor de su ser se mide por su capacidad de dar y recibir amor, y no por su productividad. 

Es necesario que los profesionales de la salud y cuantos se dedican a la asistencia sanitaria se comprometan en una continua actualización de las necesarias competencias, de modo que siempre puedan responder a la vocación como ministros de la vida. La Nueva Carta de los Agentes Sanitarios (NCAS) es un útil instrumento de reflexión y trabajo para ustedes, y es un elemento que puede ayudar en el diálogo entre las iniciativas y proyectos privados y estatales, nacionales e internacionales.

La tercera palabra es confianza, que podemos distinguir en varios ámbitos. Ante todo, como ustedes saben, es la confianza del propio enfermo en sí mismo, en la posibilidad de curarse, pues ahí estriba gran parte del éxito de la terapia. No menos importante es para el trabajador poder realizar su función en un entorno de serenidad, y ello no puede separarse de saber que está haciendo lo correcto, lo humanamente posible, en función de los recursos a disposición.

Ponerse en las manos de una persona, sobre todo cuando está en juego la vida, es muy difícil; sin embargo, la relación con el médico o enfermero@ se ha fundamentado siempre desde la responsabilidad y la lealtad. Hoy, por la burocratización y complejidad del sistema sanitario, corremos el riesgo de que los términos del “contrato” sean los que establezcan esa relación entre el paciente y el agente de la salud, rompiendo de esta manera esa confianza. 

Debemos seguir luchando por mantener íntegro este vínculo de profunda humanidad, pues ninguna institución asistencial puede por sí sola sustituir el corazón humano ni la compasión humana (cf. S. Juan Pablo II, M.P. Dolentium hominum, 11 febrero 1985; NCAS, 3). Por tanto, la relación con el enfermo exige respeto a su autonomía y una fuerte carga de disponibilidad, atención, comprensión, complicidad y diálogo, para ser expresión de un compromiso asumido como servicio (cf. NCAS, 4). 

Los animo en su tarea de llevar a tantas personas y a tantas familias la esperanza y la alegría que les falta. Que nuestra Virgen santa, Salud de los Enfermos, los acompañe en sus ideales y trabajos, y ella que supo acoger la Vida, Jesús, en su seno, sea ejemplo de fe y de valentía para todos ustedes. Desde mi corazón, los bendigo a todos. Que Dios Padre de todos les dé a cada uno la prudencia, el amor, la cercanía al enfermo para poder cumplir su deber con grande humanidad. Y por favor, no se olviden de rezar por mí. Gracias.   (Fuente Zenit, 1 oct. 2018).-

La Dimensión de la Pastoral de la Salud los invita a la conferencia Pastoral del Duelo y Cuidados Paliativos impartida por el Pbro. Silvio Marinelli Zucalli de la orden de San camilo con Licenciatura de Pastoral de la Salud en Roma, Italia, el sábado 20 de Octubre de las 10 a las 14 hs, casa de ejercicios del Templo Expiatorio( calle 13 de Septiembre 107, Zona Centro.