“Sacerdote recto con una visión hermosa de la Iglesia”

“Sacerdote recto con una visión hermosa de la Iglesia”

Padre Alfonso Alcacio Contreras

 

 

 

Siendo la festividad del Patriarca Señor San José, fue llamado a la Casa del Padre, el Padre Alfonso Alcacio Contreras. Fue un Sacerdote según el corazón de Cristo, recto, responsable y entregado en cuerpo y alma a su ministerio Sacerdotal.

Nació el 7 de septiembre de 1938 en San Luis de la Paz Guanajuato. Hijo de Urbano Alcacio Contreras y María Dolores Contreras Díaz, sus hermanos: Juan, María de Jesús, María Dolores, Francisco, Humberto, Rodolfo, Urbano, Oliva, Edilberto, María de los Ángeles, María Luisa y María Teresa.

El Padre Juan Rodríguez nos comenta: “Eran mis vecinos sus papás, Doña Lolita y Don Urbano, en la colonia San Nicolás. Supe que eran personas de mucha fe, muy sencillos, humildes y amables; se que estas virtudes se las transmitieron a sus hijos. Creo sin duda que los papás del Padre Alcacio tuvieron que ver mucho en su vocación, porque eran personas de mucha fe… Al padre yo lo conocí hasta que era Vicario en San Pedro Piedra Gorda (Ciudad Manuel Doblado) y después como párroco en Romita… en Romita, cuando le iba a suplir, siempre me hablaron de su ejercicio sacerdotal y lo calificaban como un sacerdote recto. Respetaba la celebración de los sacramentos como lo estipula la liturgia y como lo mandan los sagrados cánones. Sé que era un Padre entregado y muy estudioso… A todos sus hermanos los conozco y reconozco en ellos que son personas con mucha fe, muy acercadas a las cosas de Dios, muy entregados a los apostolados y creo que eso también lo deben a la entrega del Padre y a sus papás”.

Su hermano Rodolfo da fe de que, en efecto, la piedad y fe de sus padres, así como el Padre de apellido Ríos fueron fundamentales en la inquietud vocacional de su hermano: “La vocación de mi hermano surgió, hasta donde recuerdo, porque mi padres, a pesar de ser personas muy humildes, siempre fueron personas piadosas y temerosas de Dios. Y en medio de la pobreza nos inculcaron el respeto, el amor a Dios, el amor a la Iglesia. Además un párroco, de apellido Ríos, fue el que lo oriento para su vocación sacerdotal”.

A la edad de 12 años ingresó al Seminario Conciliar de León. Fue enviado a Roma a estudiar la Filosofía y Teología. Reició el orden del Sacerdocio en Roma por manos Monseñor Manuel Martín del Campo el 28 de noviembre 1965, junto con el Padre José Cárdenas y el Padre Víctor Lucio Olvera.

El Padre Guadalupe Plascencianos comparte que: “Fue un hombre muy recto, mucho muy inteligente. Antes en el Seminario se tenían ciertas disertaciones a las que se les llamaba ‘Sabatinas’, eran exposiciones doctrinales en latín. Y había quien refutaba y él tenía que responder. Era muy inteligente”.

Como sacerdote en la Diócesis de León estuvo como Vicario en el Coecillo, el Sagrario, San Pedro Piedra Gorda y Párroco en Romita, después fue Rector del Templo de la Luz y de la Resurrección. “El ministerio de mi hermano fue algo hermoso, porque es inexplicable, pero toda su vida y a cada momento siempre lo dedicó a ejercer su ministerio a través de los Sacramentos, Orientación de Grupos Apostólicos”, señala su hermano Rodolfo.

Su hermana Ángeles recuerda: “Para mí, como para todos mis hermanos, era una etapa muy bonita el acompañar a mi hermano a los diferentes lugares donde ejerció su ministerio. Era una persona que le gustaba contemplar la naturaleza, la creación de Dios y muy responsable en su ministerio sacerdotal. A veces venía por poco tiempo a León a ver mis padres pues sus responsabilidades pastorales no le permitían más tiempo. Siempre le pedía a mi mamá que le hiciera su bistec asado con frijolitos”.

Ejerció su ministerio en Irapuato siendo párroco de la Parroquia de San Pedro Señor de Esquipulas. En los últimos 5 años ejerció su ministerio junto al Padre Sergio González, tanto en la parroquia de San Felipe de Jesús como en la Catedral del Irapuato: “Yo fui su compañero en estos últimos años, era un hombre apacible con una visión hermosa de la Iglesia. En su ministerio discreto, constante a pesar de sus enfermedades. Muy seguro de su caminar sacerdotal y de su entrega cada día”, relata el Padre Sergio.

Vivió 51 años de ministerio sacerdotal y en su familia siempre privilegiaba la unión y su buen humor. Su sobrina Paty Alcacio nos comparte: “Mi tío era una persona que se acordaba perfectamente de las características de cada uno de los sobrinos, a pesar de que somos muchos, somos una familia muy grande. A mí me encomendaba mucho que le hiciera los calendarios para él ubicar las fechas de cuándo eran los cumpleaños y santos de todos y pedir por ellos en Misa. A él le gustaban mucho los colores alegres, no le gustaba que anduviéramos de negro y por esa razón nos venimos a despedirle de colores claros… Siempre se venía a comer a acá León. Le gustaba estar con la familia y le gustaba buscar constantemente la unión familiar”.

“¡Bendito sea Dios que nos ha permitido tener una fe! Que nos da la certeza y seguridad de que nuestro sacerdote, ya está gozando de su divina presencia en el cielo. ¡Bendito sea Dios por esta fe! Pues tenemos la certeza y seguridad de que ya está él intercediendo por nosotros ante nuestro Señor. A través de este conducto agradezco a la Arquidiócesis y a toda la comunidad parroquial de San Pío X su acompañamiento en estos momentos; de manera especial a Gaudium, que nos haga favor de transmitir este momento de alegría espiritual”, señaló Rodolfo Alcacio. 

 

FRANCISCO RAMÍREZ/SEMANARIO GAUDIUM